• Pastor Manuel Sheran

DIOS ES LUZ



Pr. Manuel Sheran


El mensaje que se declara de Dios, de acuerdo con el informe de Cristo, es, que él es "luz".


Pero, ¿qué quiere decir esto?


Que, así como la luz se opone a las tinieblas del pecado, Él es puro y santo en su naturaleza y obras. De ojos tan puros como para no contemplar la iniquidad. El es tan perfectamente santo, que los ángeles cubren su rostro todo el tiempo delante de Él, cuando declaran su santidad.


Así como la luz se opone a las tinieblas de la ignorancia, Él es sabio y conocedor. Se conoce a sí mismo, su propia naturaleza, ser y perfecciones, su Hijo y Espíritu, y sus distintos modos de subsistencia.


Puede ver claramente todas las cosas en sí mismo, todas las cosas que podría hacer o ha decidido que se harán.


Tiene perfecto conocimiento de todas las criaturas y cosas, y las tinieblas y la luz son iguales para él, y las primeras no pueden esconderse de Él.


Él es conocible y discernible. Está vestido de luz y habita en ella. Puede ser conocido por las obras de la creación y la providencia.


Incluso las cosas invisibles de Él, su poder eterno y divinidad, pueden ser claramente vistas y comprendidas por nosotros, especialmente en su palabra, y más claramente en su Hijo.

Es debido a las tinieblas de los hombres, y no a nadie dentro ni alrededor de Dios, que Él es luz, por lo que es tan poco conocido como es. Al ser El “la luz”, ilumina a los demás. Por eso es el Padre de las luces, el autor y dador de toda luz. Tanto de la luz de la razón de los hombres en general, como para su propio pueblo Él es la luz de la gracia aquí en esta vida y la luz de gloria en la eternidad. Por lo cual dice el Salmista: “en tu luz veremos la luz” (Sal. 36:9) porque El refresca y deleita nuestras almas con la luz de su rostro ahora, y con su gloriosa presencia en el otro mundo.


En El no hay tinieblas en absoluto manifiesta el mensaje recibido por sus discipulos.


Él es sin tinieblas de pecado. Nada es más contrario a Él, ni más distante de El que las tinieblas. En El no hay tinieblas de error ni de ignorancia. Aquello que los hombres desconocen, como los tiempos y las estaciones. Lo que los ángeles ignoraban, e incluso Cristo, como hombre ignoraba (como el día y la hora de la destrucción de Jerusalén) eran conocidos por el Padre, y ahora que Cristo está sentado a su diestra es también conocido por El. De manera que en El no hay ignorancia de nada en absoluto. Ni hay variación o sombra de variación en El. Tal como en el cuerpo luminoso del sol no existen las sombras. Dios es siempre el mismo Ser puro y santo, sabio y conocedor.


Gracia a que El es Luz, El puede iluminar las tinieblas de nuestra vida y atraernos hacia El para habitar perpetuamente en su luz admirable. Y es tambien gracias a esa inmutabilidad de su luz que podemos tener la certeza de que, si El nos prometió salvarnos, Él lo hará, a pesar de la mas densa oscuridad en nuestra vida.


Juan 1:5 nos dice: La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.


Así que no importa que tan espesa sombra de tinieblas estes atravesando en tu vida. Ya sea por tu propio pecado o por circunstancias a tu alrededor. Consuélate en el hecho de que El es Luz y contra el no prevalecen las tinieblas.


Ven a El para que su luz ilumine tu entendimiento y te de fuerzas renovadas para vencer las tinieblas de pecado o para avanzar por el valle de sombra de muerte.


El es luz y en El no hay tinieblas.


Estemos entonces con El, para que las tinieblas se vayan también de nosotros.



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