• Pastor Manuel Sheran

EL BUEN PASTOR



Pr. Manuel Sheran


Isaías 40:11 Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas.


Cristo tiene un rebaño, un rebaño de hombres, un pueblo distinto y peculiar, y no es más que uno, pequeño pero hermoso, a pesar de ser un rebaño para sacrificio.


Es suyo por regalo de su Padre, adquirido por su propia sangre, y los llama a El eficazmente por nombre.


Con estos Él tiene una relación de pastor, por designación y nombramiento de su Padre, por su propio consentimiento.


Y Él es un buen pastor, pues da su vida por sus ovejas. No solo es El buen pastor, sino el más grande de todos. Al tener comunión con El Padre, Cristo es el pastor principal, bajo el cual están todos los demás pastores.


Al ser el más grande y único Pastor de Pastores es muy cuidadoso, compasivo y fiel en el desempeño de todo su oficio como pastor. No solo proporcionando alimento para su rebaño, sino que también guiándolo a verdes y suculentos pastos, nombrando sobreveedores para alimentarlos con las doctrinas del Evangelio, las sanas palabras del Señor Jesús; y alimentándolos El mismo, con su persona que es el pan de vida y el maná escondido, cuya carne es verdadera comida, y cuya sangre es verdadera bebida.


Pero también protegiéndolos de todos sus enemigos, del león rugiente y devorador, Satanás, y de lobos con piel de oveja, falsos maestros.


El pasa inventario de su rebaño, de tal manera que ninguna de sus ovejas se pierda.


También nos dice:


Ezequiel 34:16 Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil; más a la engordada y a la fuerte destruiré; las apacentaré con justicia.


El busca las ovejas perdidas. Trae de vuelta la que fue rechazada, sana la perniquebrada, fortalece y cura a las enfermas. Vela por ellas de noche y de día, para que nadie las lastime.

Recoge los corderitos con su brazo. Es decir, los más débiles del rebaño: los niños y los lactantes, las almas recién nacidas, los creyentes débiles, ignorantes y humildes ante sus propios ojos, el pábilo humeante y la caña cascada, los pobres del rebaño.


A éstos los reúne con su brazo de poder, y por el ministerio del Evangelio, tanto para El mismo, su persona, justicia, gracia y plenitud, como para su iglesia, para participar de la palabra y ordenanzas de ella, y para una comunión más cercana con El en ellos.


Los recoge en sus brazos a modo de protección, cuando pueden caer en manos de enemigos poderosos y ser heridos por ellos, y para llevarlos, no pudiendo irse por sí mismos, como dice Isaías: Los lleva en su seno.


"En su seno" era una expresión de gran afecto para el pueblo judío. Los que son muy amados son puestos en el seno, como Obed por Noemí (Rut 4:17).


Esta expresión también implicaba gran cercanía. Estar en su seno era estar cerca de su corazón, y ciertamente estar sobre El. Por consiguiente, denota también una comunión más íntima, y el estar al tanto de las intimidades de aquel en cuyo seno reposa. Así como Cristo en el seno de su Padre tiene comunión intima consigo mismo. ¿Qué o quién puede perturbar o dañar a los que están en el seno de Cristo?


Isaías concluye: pastoreará suavemente a las recién paridas.


Las ovejas recien paridas son las que tienen la semilla de la gracia en ellos, tienen principios espirituales labrados en sus almas. Las que Cristo formó vida en sus corazones, están llenas de deseos por El y de cosas espirituales. Llevan una carga pesada, la de sus pecados, bajo la cual gimen. A éstas las atrae a sí mismo por su sangre, justicia y sacrificio, a verdes pastos, a la presencia de su Padre, y finalmente a la gloria.


Clamemos a El para ser llamados a su rebaño conforme a su voluntad y ser pastoreados por El. Si El es nuestro pastor tenedremos siempre alimento espiritual, seremos guardados de nuestros enemigos y reposaremos seguros en su seno teniendo comunion con El por toda la eternidad.


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