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  • Pastor Manuel Sheran

¿NO TE HE DICHO QUE SI CREES VERAS LA GLORIA DE DIOS?




Pr. Manuel Sheran


Juan 11:38–43 Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. 39Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. 40Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? 41Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 42Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. 43Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!


La muerte es uno de los eventos mas impactantes en la vida de los hombres. Por mucho que nos preparemos jamás vamos a estar completamente listos para encararla. Siempre habrá dolor, temor, incertidumbre y todos los sentimientos que rodean a este hecho.


Nuestro Señor Jesucristo no es ajeno a este sentir. Hebreos nos dice:


Hebreos 4:15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.


El sabe lo que sentimos y lo que pensamos, porque el mismo ha experimentado el sufrimiento humano ante la perdida. Por lo tanto, él es capaz también de consolarnos.


Esto es precisamente lo que está pasando aquí, Jesús llega al funeral de un amigo muy querido. Lázaro. Un hombre con cuya familia el Señor compartió largas horas de discipulado en su casa en Betania. Al ser alguien tan cercano, fue inevitable que Jesús mostrara su lado 100% humano al sentirse conmovido y aun llorar nos dice el verso 35 en este relato. Porque sin duda, como hombres, duele perder un ser querido, y Jesús lo sabe bien.


Sin embargo, muchas veces, podemos dejar que el dolor se apodere de la situación. Y dejamos que llegue incluso a eclipsar quien es el que esta en medio de nosotros.


A veces la desesperanza puede reinar mas en nuestros corazones que el mismo Cristo.


Pero para eso llega el Señor al funeral de Lázaro. Para recordarle a sus amigos que el es quien reina. El es el que esta en control de todo y que todo pasa por El.


Y cuando llega se encuentra con una Marta desesperanzada. Marta siempre es una fiel representación de nosotros como cristianos. Que olvidamos tan fácilmente las promesas de Dios, dejamos que nuestra fe languidezca ante las circunstancias.


Marta hace un reclamo quizás con tono sarcástico cuando Jesús ordena quitar la piedra de la sepultura. Ella le dice a Jesús: ya hiede, pues tiene 4 días.


Jesús entonces se encarga que fortalecer la fe de Marta por medio de 2 cosas: su palabra y su poder.


En primer lugar, por medio de su palabra. Jesús le dice: ¿No te he dicho que si crees veras la gloria de Dios? ¿Cuándo le dijo esto el Señor? En ese mismo capitulo en el verso 25:


Juan 11:25–26 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?


No han pasado ni 5 minutos y a Marta ya se le olvido. Olvidamos las promesas con demasiada facilidad porque dejamos que nuestro dolor reine por encima de Cristo. Es por eso por lo que en medio de las circunstancias difíciles debemos ir una y otra vez a escudriñar las escrituras y consolarnos por ellas, porque son las palabras del Señor Jesucristo. Y Solo ellas pueden consolarnos.


La segunda manera en como El Señor reafirma la fe de Marta es con su demostración de poder. Por supuesto una resurrección física como la de Lázaro es un milagro sin precedentes. Todos estaríamos asombrados y sin palabras al ver a nuestro familiar muerto volver a la vida. Sin embargo, nos dejamos impresionar tanto por las cosas finitas de este mundo que perdemos de vista las cosas espirituales que son eternas y mucho mas grandes y maravillosas que las terrenales.


En verdad la resurrección de Lázaro en ese momento no es lo más sorprendente que haría el Señor en su vida. Porque, aunque Lázaro volvió de la tumba ese día, eventualmente murió de nuevo y fue sepultado. No obstante, la maravillosa obra del Señor Jesucristo, esa demostración de su glorioso poder es una afirmación para nosotros que, así como resucito a Lázaro de la tumba en un día cualquiera para fortalecer la fe de sus amigos, con mayor poder resucitar a todos aquellos que crean en El en el día final. Esa es la gloria de la cual le dijo a Marta que participaría. Esa es la mayor proeza que el Señor hará en la vida de Lázaro porque esa resurrección será eterna.


La resurrección de Lázaro fue un anticipo del poder de Cristo para reafirmar la fe de los que creen en El. Este hecho nos demuestra que Jesús es quien dice ser, y puede hacer lo que El dice que hace. Por lo tanto, si él dice


Juan 11:25–26 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?


Entonces debemos creer sin sombra de dudas que así será. Si eso cierto entonces a los que creemos en él, nos espera esa gloria que le dijo a Marta que vería.


Por si eso fuera poco. Los eventos de ese día terminan con una poderosa oración de Jesús al Padre:


41Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 42Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.


La oración de Jesús revela que todos los acontecimientos de ese día se suscitaron con un propósito especifico. La muerte, los reclamos, las lágrimas, los diálogos, todo, tuvo un propósito. Que los que se encuentran en el estado de incredulidad de Marta y la multitud, pueda creer que Jesús es verdaderamente Dios, enviado por el padre para hacerlos ver su gloria por medio de la resurrección a vida eterna.


¿Porque Dios permitió que Lázaro muriera? Para que Marta y la Multitud pudiera creer en Jesús y su poder.


¿Por qué Dios permitió que nuestros familiares mueran? Para que las Martas y la multitud incrédula pueda creer en Jesús y su poder.


La razón por la que Jesús puede garantizar la vida más allá de la muerte no es solamente por la resurrección de Lázaro. De hecho, la resurrección de Lázaro no tiene nada que ver con nosotros.


La manera en cómo esta promesa se aplica de manera individual a cada uno de nosotros, es porque el mismo murió por cada uno de nosotros (los que creemos en el) y venció a la muerte resucitando de ella. Y ahora esa misma victoria esta mas que garantizada en él. Por tanto, también nosotros (los que creemos en El) resucitaremos en el día final. Esa es la buena noticia del evangelio.


La mala noticia es que esta gloria no es para todos. Pues Juan 3:16 nos afirma que solo es para los que creen El.


Juan 3: 16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.


Los versos subsiguientes nos continúan explicando esto:


17Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. 21Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.


Por lo tanto, creer en él no es solamente afirmarlo o repetir una oración. Es vivir conforme a esta verdad y practicarla.


Los que creen de esta manera, como Marta verán la gloria de Dios.


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