• Pastor Manuel Sheran

NUESTRO TRABAJO NUNCA ES EN VANO



Pr. Manuel Sheran


1Co 15:58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.


El apóstol Pablo viene disertando acerca de la doctrina de la resurrección de los muertos. Y concluye con una aplicación práctica de la doctrina anterior. En ella se dirige a los santos de Corinto de la manera más tierna y afectuosa. Reconociendo la relación espiritual que tenían con él, y expresando el gran amor que tenía por ellos, lo que lo llenó de preocupación por ellos, para que pudieran ser a la vez sólidos en principio y correctos en la práctica, para poder permanecer de esta manera.


Pablo les exhorta a estar firmes e inamovibles en todas las doctrinas del Evangelio, y particularmente en esta de la resurrección de los muertos, que es el tema central de su discurso en este capítulo.


También añade, que puedan siempre abundar en la obra del Señor.


Esto significa que puedan continuar en ella, estar cada vez más en la práctica de ella. Ya sea en la obra del ministerio, de la cual algunos de ellos estaban participando por medio del llamamiento del Señor, y para la cual los había preparado y capacitado. Así como también a cualquier otra obra, incluso todas las buenas obras, que el Señor manda, exige, llama a su pueblo y lo fortalece para realizar. Cuando lo hacen, se puede decir que abundan y son fructíferas en toda buena obra.


El apóstol termina su discurso con una palabra de ánimo y esperanza:


"porque sabéis que vuestro trabajo no es en vano en el Señor."


La labor de los que estaban en el ministerio no fue en vano, pues el Señor la hizo útil para la conversión de los pecadores y la edificación de los santos, quienes serían gozo y corona de regocijo para ellos en el día final. Lo cual debe ser un estímulo inmenso para hacer el trabajo.


El trabajo del ministerio, al igual que cualquier otra obra nunca es vano. Sino que tiene su utilidad en esto: En que es provechoso para los hombres, y aunque no es meritorio de la vida eterna, sirve de ejemplo y testimonio para que los santos abunden en buenas obras también.


Nuestro trabajo y esfuerzo hecho con amor por los santos nunca pasa inadvertido ante los ojos de nuestro Señor. Él nunca se olvida de estas cosas. Sino que, todo lo contrario, El tomará en cuenta estas cosas como frutos de su propia gracia y nos recompensará en el día final. No porque nos deba algo, sino que únicamente por su gracia. La cual ha sido asegurada por la doctrina de la resurrección en la que encontramos nuestro consuelo en esta vida y somos animados a esperar en la vida futura.



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